Canciones de amor.
Tardaré en olvidarte 15 días y 500 noches, así reza la canción de Sabina.
En la radio ponen una canción romántica, no se que tienen esos acordes y esa voz desgarrada del cantante que me traspasa la piel. En ese momento tu estas en mi cabeza, cuando creo que ya no estas en mi mente, que ya todo termino, me pasa esto, una verdadera tontería. Es curioso esto del ¿amor? … no se, no se si es amor, o el capricho de querer lo que no puedes tener
El desamor tiene su cosa, hay días que te levantas súper cargada, ilusionada, con el firme propósito de mirar hacia delante y entonces una tonta canción que habla de amor te da la vuelta y te deja hecha un trapo.
Son hormonas, eso dicen, que cabronas las hormonas que te juegan esas malas pasadas. Sí son hormonas, que nos vendan el antídoto, como para el dolor de cabeza.
Y es que el cuerpo tiene memoria, los sentidos tienen memoria, recuerdan las risas, las palabras y tanta fuerza tiene la imaginación que puede extrañar los sueños.
Que paso? Por que deje de sonar…?
Nela.
¿Quién manda aquí?
¡Que alguien me explique qué está pasando o mejor, quién manda en este país! ¿El pueblo, ese que dicen que es soberano? ¡NO! ¿Los sindicatos, arengando a sus lacayos a ir a las huelgas, provocando innumerables destrozos y colapsando las ciudades, haciéndose los longuis? ¡TAMPOCO! Mmmmm, entonces serán los políticos, esos seres que cada vez tenemos menos claro en qué trabajan. ¡QUÉ VA! ¡Ya está! Como dicen que "valeroso caballero es Don Dinero", quienes mandan aquí son los banqueros, una subespecie humanoide que sólo ansía acumular dinero y riquezas, provocando con algunas de sus decisiones crisis globales. ¡QUÉ DESENCAMINADO!
¿Pues entonces, quién manda aquí? Fácil. Es muy fácil. En este santo país nuestro, lo que manda, lo que dictamina el orden de las cosas no es otra cosa que ¡EL FÚTBOL Y LA TV! ¡Anda ya!, dirá alguno. ¡No será para tanto! ¿Que no? Juega España o algún equipo de alto nivel un partido por la semana, en horario laboral, y se producen unos niveles de absentismo que no son normales. Los sábados y, sobre todo, los domingos, los programas que se emiten en el llamado (mal llamado según yo) praintaim, o como decimos en mi pueblo, en hora punta, son o bien partidos o bien resúmenes de los partidos. Y todos, como borregos, delante del televisor o llenando los campos.
Y, para colmo de males, llega el 8-N. Para la gran mayoría de vosotros apenas significará nada dicha fecha. Pero para algunos, para un pequeño colectivo, sobre todo, si que significa algo. Desde hace meses se había reservado esa fecha entre todos los colectivos moteros (si, esos infraseres descerebrados vándalos tocapelotas moscacojoneros que cabalgan sobre dos ruedas motorizadas) para celebrar una multitudinaria manifestación recorriendo el centro de Madrid, saliendo desde el aparcamiento del Santiago Bernabeu y manifestándose por las calles más céntricas de la capital. Para que el seguimiento fuera multitudinario y, a la vez, causar las mínimas molestias a la gente de la calle, se hace coincidir la fecha con un sábado, facilitando así a todos los moteros que quieran acudir desde cualquier punto de España su viaje. Como imagino que el desconocimiento es grande (no en vano somos uno de los colectivos más demonizados del país, sin negar que parte de la culpa sea nuestra), lo que pedimos son varias cosas, aunque las más significativas sean:
1. El reconocimiento de que somos un colectivo de usuarios lo suficientemente grande como para tenernos en cuenta.
2. La utilización masiva de Sistemas de Protección en los guardarraíles, los cuales causan la gran mayoría de las amputaciones y fallecimientos de moteros (y de algún conductor de automóvil también). Sistemas que, por otro lado, están homologados, aprobados por la Comunidad Europea y que cumplen con la ley, no como los actuales.
3. El rechazo a la subida del impuesto de matriculación para las motocicletas de más de 100 CV al 14,75%, el máximo aplicable a este tipo de vehículos (aunque el nivel de emisiones sea netamente inferior al de muchos automóviles que no verán reflejado ese incremento) a partir del día 1 de enero de 2009.
Dicho lo cual, retomo el tema. ¿Por qué el fútbol manda en este país? Hace ya algunos meses, como he dicho antes, se convoca a través de los diversos foros de internet dedicados al tema motero, una manifestación para el día 8 de noviembre por el centro de Madrid. Los colectivos de moteros más importantes y con más fuerza empiezan a ponerse de acuerdo y a solicitar los permisos correspondientes, los cuales se obtienen, definitivamente, el día 8 de octubre por parte de la Delegación de Gobierno. Pues bien, y aquí viene el meollo de la cuestión. Esta semana, el día 4 se comunica, por parte de la Delegación del Gobierno, la decisión de cambiar la fecha del partido de fútbol a disputar entre el Real Madrid y el Málaga, por razones (más o menos) televisivas, pasando del domingo al sábado a las 20.00 h. Este hecho provoca que, de repente, la Delegación de Gobierno comunica al colectivo motero que, o bien se cambia el lugar de la manifestación, planteándose como alternativa el IFEMA, o bien se desconvoca, ante la dificultad que plantearía que se juntaran ambos eventos, ya que se espera una ámplia participación de motos y moteros y, a su vez, una buena entrada en el estadio de fútbol. Si se juntan ambos colectivos, la verdad es que el lío puede ser impresionante.
Pero, ¿quiénes son los que terminan pagando las consecuencias? Los moteros. Ese colectivo de infraseres descerebrados vándalos tocapelotas moscacojoneros que cabalgan sobre dos ruedas motorizadas que, tras haber seguido los pasos correspondientes para poder realizar una manifestación, ve como un partido de fútbol y los intereses de una cadena televisiva se anteponen a los intereses de muchos que piden medidas correctoras, medidas que, además de beneficiar a este colectivo, también lo haría al resto de usuarios de las carreteras.
Es posible, incluso me atrevo a decir que es seguro que nosotros mismos nos hemos ganado el sambenito de reputación que tenemos. Pero también es cierto que cada vez se ven más moteros responsables encima de sus monturas y menos descerebrados. Sin embargo, por culpa de unos cuantos que se juegan el tipo en cada curva, todos tenemos que aguantar que la gente piense de nosotros que somos una molestia. Es cierto, nos saltamos las colas en los semáforos. Es cierto, utilizamos el carril bus para ir más rápido. Es cierto, cuando hay colas incluso utilizamos los arcenes para seguir rodando. También es cierto que sin las motos, los negocios de comidas rápidas o de servicios urgentes lo tendrían muy crudo para cumplir los plazos de entrega o de respuesta. Si en ciudades como Barcelona o Madrid no se utilizaran tantas motos, los caos circulatorios serían mayores. Y, por lo menos yo, en carretera procuro ir siempre por la ley.
Siguiendo la lógica aplastante de la mayoría de la población (y a ésto lo llamarán demagogia barata), ¿son todos los hinchas de cualquier equipo de fútbol unos descerebrados, unos vándalos? ¿Unos macarras del tres al cuarto, capaces de quedar para pegarse en un área de servicio de una autopista cualquiera? ¿Unos cafres dispuestos a llevar bates, palos, barras de acero, para que seguidores del equipo tal le planten cara al equipo cual? ¿O son todos unos asesinos capaces de asestar una puñalada a sangre fría a un seguidor del equipo contrario?
Está claro, en este país, quien manda, es el fútbol y la televisión. ¡DIME ALGO, SALINAS! ¡EL TIKITIKI! ¡FÚTBOL CON FATATAS!
Pimpi
¡Qué fácil es hablar cuando no se puede responder!
Estamos en tiempos de crisis. No lo niega nadie. Ya ni siquiera la clase gobernante de este país. Lo que me cabrea de todo ello es escuchar palabras como las del Vicepresidente Económico (eufemismo equivalente a decir Vicepresidente 2º y Ministro de Economía y Hacienda), hace ya algunos días, diciendo que "nunca hemos negado la crisis". Claro, es muy fácil decirlo cuando el común y corriente de los mortales (más bien, de los paganinis y/o curritos) no le puede responder y decirle si pensaban igual en el momento en el que nos colocaban en la "championslí" de la economía mundial.
Ayer saltaba la noticia: los dirigentes de los principales partidos del país hacían un llamamiento a los diputados para que acudieran a sus escaños en la votación de esta mañana, en la que se aprobarían o rechazarían las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado. Llamamiento, por otro lado, vía SMS (vivan las nuevas tecnologías). Claro, es muy fácil decirlo cuando el común y corriente de los mortales (más bien, de los paganinis y/o curritos) no le puede responder y decirles que su trabajo consiste, entre otras cosas, en acudir a los Plenos del Congreso, que si nosotros no acudimos a nuestro puesto de trabajo, nos despiden.
No puedo dejar pasar la ocasión de hablar aquí también de las declaraciones de nuestra clase política. Siempre la culpa es del contrario y, si no puede ser así, entonces él más. En estos días en los que la preocupación de la gente es si hay o no hay dinero en los bancos, lo único que se escucha decir es que "hay que arrimar el hombro", que si "nosotros apoyaremos los presupuestos incluso en las Comunidades Autónomas en las que somos oposición", que si "ZP se merecía algo así", que si "aquí tenemos los principios de quita y pon de Rajoy"... Claro, es muy fácil decirlo cuando el común y corriente de los mortales (más bien, de los paganinis y/o curritos) no le puede responder que dejen de tocar la moral y se preocupen de una vez por todas de lo que les debería preocupar de verdad: EL COMÚN Y CORRIENTE DE LOS MORTALES, que somos los que, en definitiva, acabamos apandando con todo...
Pimpi...
Minutos de gloria
Son las 9 de la noche. Estás sentado frente al televisor, viendo la TVG para enterarte un poco de lo que pasa en tu Comunidad. Comienza el tiempo de deportes y hacen una conexión en directo con el estadio de Balaídos, donde se está disputando el partido correspondiente a los treintadosavos de final de la Copa del Rey que enfrenta a dos históricos de la liga española: el Real Club Celta de Vigo contra la Real Sociedad de San Sebastián.
La reportera comienza la crónica diciendo que se llevan disputados 38 minutos de partido y que el resultado es favorable al equipo de casa (el Celta) por 1 a 0. Mientras la periodista habla, los recogepelotas empiezan a pasarse por detrás de ella sonriendo, saltando, haciendo un poco el payaso, sabiendo que estaban apareciendo en la tele. Como cualquier crío. Hasta ahí todo normal.
De repente, en un segundo plano y casi inapreciablemente, se ve a un señor más bien entradito en años y en carnes, vestido con un chándal a punto de reventar y que está mirando hacia la cámara como quien no quiere la cosa y saluda. Te fijas un poco mejor, porque no sabes qué hay en él que te llama la atención y ahí está: el brazo izquierdo lo delata. Está hablando por el móvil y, rápidamente, te imaginas la escena.
La señora o algún amigo está viendo, como tu, la televisión en ese momento y se ha fijado que este hombre aparece detrás de la portería. Lo llama y le dice: "Manolo, coño, que estás en la tele". Entonces, Manolo se gira hacia la periodista y responde: "¿Si? ¿Me ves?". "Claro, perfectamente. Ahora estás girado hacia la cámara. Sonríe" (y el paisano sonríe) "o saluda" (y el paisano saluda). "Anda, coño, mira tu. Salgo en la tele como el Richargir y todo. Soy el Lequio del frumsbo y yo sin saberlo". "Pues nada, macho, ya sabes. Ahora tendrás que invitarnos a unas cervecitas para celebrar que has tenido tus minutos de gloria".
Crisis? Qué crisis?
Ya está aquí, ya llegó. La tan temida y manida crisis financiera ha aterrizado en nuestro país... Y? Nos preocupa? Si. Nos atemoriza? Si. Nos acongoja? Si. Nos quita el sueño? Si. Bueno, si pero sólo hasta el fin de semana. Porque llega el viernes y, de repente, se acabaron las preocupaciones. Sales a la calle y qué ves? Los restaurantes llenos, los bares llenos, los locales de copas llenos, los cines llenos.
Y el sábado o el domingo? Qué nos preocupa de la crisis el sábado o el domingo? Pues nos preocupa que a nuestro equipo de fútbol le calcen 6 goles en 8 minutos (debate nacional durante la semana desde el sábado) o que BMW acaba de confirmar a Kubika y Heilfield, con lo que nuestro Fernando Alonso se queda sin esa opción el año que viene, o que Raúl se vuelve a salir (Raúl Selección!, Raúl Selección!) aunque su equipo no es capaz de pasar del empate...
Crisis! Curiosamente, me doy cuenta que sentimos más la crisis un lunes que un viernes o más si llueve que si hace sol. Porque si hace sol no piensas en la crisis; más bien en cómo lo estarías pasando disfrutando de una cañita sentado en la terraza de un bar mirando la gente pasar. Crisis! Nos bombardean con noticias pesimistas y derrotistas de los Estados Unidos, cuna del capitalismo. Que si el banco tal quebró, que si el banco cual está al borde, que si la Reserva Federal va a inyectar una cantidad indecente de dinero... Ahora le toca a Alemania. Pero nosotros tranquilos, que el Fondo de Garantía nos asegura 20.000,00.- eurazos. Bueno, a todos no. Sólo a quien los tenga. Pena que se hayan fundido la pasta devolviéndonos 400,00.- euros a cada uno. Casi prefería los 20.000,00.-, pero...
Crisis? La crisis me va a dar a mi cuando, en enero del año que viene, me hayan terminado de devolver los 400,00.- euros y mi sueldo vuelva a su estatus normal, ése que ya prácticamente he olvidado. Y no quiero pensar en la declaración del año que viene, no sea que me quiten lo que me han dado... Eso si que será una CRISIS






